Cómo usar un chorreador de café de madera, paso a paso
El método tradicional costarricense para colar café, explicado paso a paso para que te salga bien desde la primera taza.
Qué necesitás antes de empezar
Para usar un chorreador de madera necesitás cuatro cosas: el chorreador (la estructura tallada que sostiene la bolsa), la bolsa de tela (llamada "la bolsa" o "el calcetín"), café recién molido y agua caliente, no hirviendo. La bolsa suele venir incluida con el chorreador, pero es una pieza de tela que se lava y se reutiliza cientos de veces, así que tratala con cuidado desde el primer uso.
El punto de molienda ideal es medio-grueso, similar al de una prensa francesa. Si el café queda muy fino, la bolsa se tapa y el agua no baja; si queda muy grueso, el café sale aguado. La proporción clásica es de una cucharada de café por cada taza de agua, ajustable según qué tan cargado te guste.
El proceso, paso a paso
Primero, colocá el chorreador sobre la taza o jarra donde va a caer el café. Enganchá la bolsa en los dos ganchos o muescas del chorreador, de modo que quede como un embudo de tela suspendido. Agregá el café molido dentro de la bolsa: para una taza, una cucharada sopera es un buen punto de partida.
Calentá el agua hasta que rompa el hervor y dejala reposar unos 30 segundos antes de verterla; a esa temperatura (entre 90 y 96°C) el café extrae bien sin quemarse. Vertí el agua caliente lentamente y en movimientos circulares sobre el café, en dos o tres tandas, dejando que el agua baje entre cada una. El café gotea directamente a la taza, sin necesidad de filtro de papel.
Cuando termine de gotear, retirá el chorreador con la bolsa y serví. Para lavar la bolsa después de cada uso, enjuagala con agua caliente sin jabón —el jabón deja residuo que altera el sabor del café— y dejala secar al aire antes de guardarla.
Errores comunes y cómo evitarlos
El error más común es usar agua hirviendo directo de la olla: quema el café y saca sabores amargos. Otro es lavar la bolsa con jabón o dejarla mojada guardada, lo que genera moho y mal olor con el tiempo. También es común verter toda el agua de golpe, lo que hace que el café no tenga tiempo de extraerse bien y el resultado salga flojo.
Si tu chorreador es nuevo, lavá la bolsa antes del primer uso con agua caliente para quitar el almidón de fábrica, que puede darle un sabor raro a la primera taza. Con el uso, la bolsa se va "curando" y el café sale cada vez más parejo.



